Allan Brewer Carias
163. LA RUINA DE LA DEMOCRACIA. Algunas consecuencias. Venezuela 2015, (Prólogo de Asdrúbal Aguiar),

Colección Estudios Políticos, No. 12, Edi-torial Jurídica Venezolana,

Caracas , 2015. 694 pp

Este nuevo libro del profesor Allan R. Brewer-Carías, sobre La ruina de la democracia, recoge las diversas crónicas constitucionales elaboradas por el autor sobre los más importantes acontecimientos políticos e institucionales ocurridos en Venezuela durante 2015, producto del régimen de desgobierno que ha estado a cargo durante los últimos quince años, del grupo de militares con sus serviles civiles que asaltaron el poder en 1999 y que usando los instrumentos de la democracia, la ha destruido como régimen político representativo. Se trata del mismo gobierno que, además, en desprecio de la ley, ha vandalizado y saqueado la riqueza más grande que gobierno alguno haya podido haber recibido en tan corto tiempo, relegando las políticas de desarrollo social, convertiéndo al pueblo en una masa aún más miserable y sin derechos, desprovista incluso del elemental valor humano al trabajo, reduciéndola solo a la ilusa esperanza de recibir dádivas de un aparato burocrático corrupto e incompetente. Se recogen, así, en este libro, precedidos de un estudio introductorio sobre la necesidad de restablecer la democracia a través de la resistencia popular y la desobediencia civil manifestada por la vía del sufragio, diversos estudios sobre (i) el desquiciamiento de la Administración Pública, que de ser instrumento al servicio del ciudadano ha pasado a estar al servicio del Estado y de su insaciable burocracia;(ii) la confiscación de la autonomía de los partidos políticos decretada por el Juez Constitucional; (iii) el fin de la autonomía universitaria puesta a disposición también del Juez constitucional; (iv) el desprecio a la Constitución con la creación del Estado Comunal; (v) la destrucción de la institución municipal como política pública; (vi) la inversión del rol del Juez Constitucional al haber pasado a actuar como simple consultor jurídico del Poder Ejecutivo con ocasión de la ley del Senado de los Estados Unidos sancionado a diversos funcionarios; (vii) el cuestionamiento del Poder Judicial venezolano hecho por la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, al considerarlo no confiable para juzgar a una persona cuya extradición se le había solicitado; (viii); el caso del amparo constitucional dictado por el Tribunal Supremo contra un Estado extranjero, en particular, contra Aruba; (xi) el secreto y la mentira como política de Estado y el fin de la obligación de transparencia al relevar, el Juez Constitucional, al Banco Central de su obligación de publicar los indicadores económicos del país; (x) la desconstitucionalización de la garantía del debido proceso en las actuaciones administrativas decretada por el Tribunal Supremo; (xi) la progresión y regresión en el tema de la transparencia gubernamental y el derecho de acceso a la justicia; (xii) la masacre de la Constitución con motivo de los decretos de estado de excepción dictados en los municipios fronterizos con Colombia; (xiii) la formalidad y frustración con motivo de la ausencia de efectivo control judicial sobre la Administración Pública; (xiv) las presiones políticas ejercidas por el gobierno de Venezuela contra la Corte Interamericana de Derechos Humanos provocando denegación de justicia y desprecio a la Ley en el caso Allan R. Brewer-Carías vs Venezuela; (xv) la violación de la libertad de expresión y la condena al Estado en el caso Granier y RCTV vs. Venezuela, por responsabilidad y la declaración de la inejecutabilidad de la sentencia internacional; (xvi) la condena a Leopoldo López por ejercer su libertad de expresión y opinión por los jueces y fiscales del horror; (xvii) el desprecio a la libertad de los estudiantes y su condena penal por haber manifestado ejercido su derecho a manifestar; y en fin, (xviii) sobre el Estado irresponsable. Lo importante de todos estos estudios es que son testimonio del proceso de devastación de la democracia que se ha producido en el país, en el cual ya casi no queda nada más por demoler, poniendo en evidencia que la reconstrucción de la misma, después de tanta insensata destrucción, será una inmensa empresa que ineludiblemente, y ahora más temprano que tarde, los venezolanos tendremos que acometer en el futuro.